No debe sorprender entonces que los economistas también seamos adictos a la novedad. Y así como la alta costura tiene sus centros de producción de lo último, en Nueva York (hoy el número uno), Paris, Londres y Roma, la moda intelectual tiene universidades “top” y centros de investigación de fama dedicados a la producción sin parar de nuevas teorías. La reflexión me despierta cierta nostalgia, recordando teorías que, como viejos amores, entusiasmaron en algún momento pero que han pasado a la categoría del “ya fue.” Leer mas
martes, 17 de junio de 2014
Lo Último
No debe sorprender entonces que los economistas también seamos adictos a la novedad. Y así como la alta costura tiene sus centros de producción de lo último, en Nueva York (hoy el número uno), Paris, Londres y Roma, la moda intelectual tiene universidades “top” y centros de investigación de fama dedicados a la producción sin parar de nuevas teorías. La reflexión me despierta cierta nostalgia, recordando teorías que, como viejos amores, entusiasmaron en algún momento pero que han pasado a la categoría del “ya fue.” Leer mas
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario